Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

miércoles, 26 de julio de 2017

La última súplica.


Foto de José Juan Mújica Villega

A pesar de su muerte aún percibe la llegada de la galerna como el rugido de una fiera acechante. Es un cadáver con las entrañas calcinadas, cubierto de sal, desnudo, hediondo, anhelante, que espera la llamada de su amo: el mar, su dios arrogante; y rabiosa por olvidada, escupe su deseo a las crestas que azotan su proa: 
«No me abandones porque prefiero pudrirme, varada en una ciénaga distante sin emitir un solo lamento, que olvidar a mi amante».

2 comentarios:

  1. Olá, Beatriz!
    Parabéns pela bela prosa poética. Gostei.
    Um abraço.
    Pedro

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